Cuando hablamos de adolescentes lo hacemos de relaciones entre personas adultas y unos chicos y unas chicas adolescentes. Los primeros representan el bagaje personal de haber vivido más tiempo y, consecuentemente, disponen de más conocimientos y experiencia lo que les permite tener una idea de lo que conviene o no conviene a los jóvenes. Los segundos se distinguen por su atracción por lo nuevo, por un incipiente sentimiento autosuficiencia, por una necesidad que los empuja a descubrir y experimentar. Ambas partes se relacionan con los recursos y limitaciones, rigideces… Este conjunto de elementos determina por cómo se ven mutuamente, como se viven, que esperan unos de otros.

Dicho de otro modo, el futuro de la relación entre adulto o adolescente depende, también, de cómo el adulto ve al adolescente, lo que opina de las cosas que le gustan al adolescente, en definitiva como adulto interpreta las conductas del adolescente. No hay que olvidar que todas las personas en muchas ocasiones somos, en parte, lo que nos adjudican, la identidad que nos vuelven, de la confianza que nos depositan. Porque no debe afectar también por el adolescente?

Hacer el esfuerzo de flexibilizar la visión que se tiene del adolescente, comprender cómo se está sintiendo no implica que hay que bendecir todo lo que hace. Comprender, mirarlo desde una perspectiva diferente se entender lo que pasa intentando usando otros argumentos, otras lógicas,… Y sobre todo, hay que notar, sentir que flexibilidad no es igual a tolerancia generalizada o permisividad. Flexibilidad significa tener en cuenta la realidad personal del otro y las circunstancias de su comportamiento.

Ponente:
Toni Gracia Pastor
Psicólogo del Centro de Salud Mental de Adultos-1 de Badalona. Terapeuta Familiar. Instructor acreditado para realizar Cursos en Reducción de Estrés (MBSR)

Gratuita para todas las familias socias del Instituto Familia y Adopción, de Afne, Addim y Yamuna