Por una ética correcta en la adopción

Carta de CORA a las autoridades responsables en materia de adopción referente a las adopciones en Vietnam y Nepal. En CORA creemos firmemente que todos los niños y niñas tienen derecho a una familia, y que la adopción internacional es una forma válida de proveérsela cuando no les es posible crecer en aquella en la que nacieron y no ha sido posible encontrarles una familia sustituta en su entorno. La adopción internacional, por tanto, es una medida válida de protección de la infancia, aunque subsidiaria de otras, siempre y cuando los derechos de los menores sean completamente respetados y sus intereses colocados por encima de todo lo demás, incluido nuestro legítimo deseo de ser padres. En la línea de los principios inspiradores del Convenio de la Haya, tanto los países de origen como los de recepción deben comprometerse para garantizar que las adopciones se hagan siempre y en todos los casos en función del interés superior del menor. Estos principios inspiradores comprometen a España, como país firmante, en todas sus actuaciones con terceros países aunque no sean firmantes del convenio, como sucede con la República de Vietnam.
Ante lo que son, a nuestro entender, señales inequívocas de que tanto en Nepal como en Vietnam no se dan hoy por hoy las garantías necesarias, hemos enviado esta carta a todas las autoridades con competencia en materia de adopción de nuestro país, solicitándoles que detengan el envío de expedientes a estos dos países, en tanto no se lleven a cabo las reformas necesarias que garanticen la adoptabilidad de los menores y evitar lo que a la postre es una terrible forma de tráfico de menores.
En el caso de Nepal, el informe realizado sobre el terreno por Unicef y Terre des Hommes pone de manifiesto que las reformas llevadas a cabo en el país no son aún suficientes para garantizar la transparencia y legitimidad de las adopciones y que, como tristemente ya hemos sufrido en propia piel, las declaraciones fraudulentas de adoptabilidad son una práctica extendida y frecuente, de la que la tramitación a través de un orfanato y una ECAI autorizados no nos protegen.
En lo que se refiere a Vietnam, son ya numerosas las noticias sobre tráfico de niños y falsas adoptabilidades que ponen de manifiesto que el estado vietnamita no puede actualmente garantizar el cumplimiento de los convenios bilaterales. La prensa internacional se ha hecho eco de numerosos casos de corrupción (el último en la provincia de Nam Dinh y en el que se han visto involucrados un buen número de expedientes franceses e italianos). Como ha reconocido la propia dirección del DIA (el organismo vietnamita encargado de controlar las adopciones), el modo en que los menores son declarados adoptables escapa a su control, lo que unido a un gran número de solicitudes ha pervertido el sistema, de forma que se buscan niños para las familias y no al contrario. Como afirma Vu Duc Long, el director del DIA, se hace necesario reestructurar los procedimientos de adopción, de forma que sea el DIA quien realice las asignaciones y financie directamente a los orfanatos, ya que reconoce que la relación económica directa entre las agencias de adopción y los orfanatos está en el origen de la corrupción.

Nepal

Nepal es uno de los países menos desarrollados del mundo, con un 40% de su población viviendo en situación de pobreza. Cuando en la India, después de una serie de escándalos, se endurecieron los requisitos, algunos facilitadores de adopciones internacionales desviaron la demanda hacia este país, que de las 94 adopciones que se registraron en 1999, pasó a 338 en 2006, con un pico de 373 en 2005.
Las adopciones internacionales se convirtieron en una importante fuente de divisas para un país escaso de ingresos, con instituciones débiles y con leyes que permitían las transacciones económicas sin especificar, a lo largo del proceso. Ser director de un orfanato o un intermediario en el proceso de adopción era la puerta de acceso más fácil para tener un nivel de vida muy por encima de la media del país.
La ley consideraba susceptible de ser adoptado por extranjeros tanto huérfanos, como niños cuyos padres o guardianes tuvieran el deseo, por su propia voluntad, de darlos en adopción. Este hecho dio lugar a una serie de abusos, que explican el caso de los niños adoptados por familias españolas y reclamados por sus familias biológicas.
Muchas de estas familias, ante situaciones de pobreza extrema, enviaban a sus hijos a los orfanatos, con la promesa de que allí serían mantenidos y educados, y después se encontraron que, con engaños, habían estampado sus huellas dactilares en documentos que no sabían leer porque eran analfabetos, y que autorizaban la adopción de sus hijos.
La Generalitat de Cataluña, que era la comunidad autónoma que más relaciones mantenía con Nepal, contemplaba la posibilidad de prohibir los procesos no realizados a través de entidades controladas por ella misma para evitar el riesgo de adopciones cuestionadas que, según la directora del Instituto Catalán para el Acogimiento y la Adopción, “aunque sean legales, son un drama personal y social para padres biológicos y adoptantes por igual”.
Como medida especial, La Generalitat declaró como “no recomendable” el orfanato donde estuvieron los dos niños, pero las adopciones se siguieron manteniendo, aun cuando los orfanatos seguían gestionados por personas que, en nombre de la caridad social y bajo el nombre de ONGs, recolectaban donaciones de particulares y de organizaciones del extranjero, sin que existieran datos para saber qué porcentaje de las ayudas repercutían en los niños y qué cantidad servía para hacer negocio y enriquecerse a costa de vulnerar los derechos más fundamentales de los niños.
La evidencia de que las cosas no cambiaron mucho en los dos años siguientes, a pesar de la acreditación de ECAIs, fue el documental realizado en 2006 por Toni Navarro, The Kalam Revolution (La revolución del Lápiz), en el que denunciaba cómo las mujeres nepalíes, la mayoría analfabetas, eran engañadas para entregar sus hijos e hijas en adopción.
En Katmandú había cerca de 500 hogares infantiles y 60 orfanatos que proporcionaban unos ingresos suculentos a sus propietarios y directores. En vista de la posibilidad de perder “el mercado”, a favor de otros “destinos”, como Vietnam, el Ministerio de la Mujer, los Menores y Bienestar Social y la Federación de ONGs organizó, a principios de 2007, un Congreso Internacional en Katmandú. España fue uno de los 14 países presentes.
En la convocatoria se decía que el objetivo era promover Nepal como un destino para adopciones y acabar con la mala reputación que estaba adquiriendo el país como consecuencia de las denuncias que estaban llegando a la opinión pública, así como para recabar información para saber si los deseos y necesidades de las familias estaban siendo bien atendidos. La Conferencia también pretendía ayudar a eliminar los rumores existentes y las actitudes negativas que existían en Nepal en contra de la adopción de niños por parte de extranjeros. Su foco principal se pretendía que fuera el que los niños nepalíes se convirtieran en embajadores de buena voluntad en los respectivos países de sus nuevos padres, jugando un papel importante en el establecimiento de fuertes lazos entre los dos países. En ningún sitio se mencionaba el interés superior de los niños, ni cómo hacer que un proceso que era poco transparente, dejara de serlo.
Al término del Congreso, los expertos internacionales que asistieron expresaron su preocupación por las irregularidades que rodeaban los trámites, y con la petición expresa al Gobierno nepalí de que garantizara una mayor transparencia. En espera de las reformas necesarias que clarificaran la situación, las adopciones se cerraron en Marzo de 2007 en Nepal.
Después de un año y medio, cuando Nepal anunció la reapertura de los procesos de adopción internacional tras realizar una serie de reformas, UNICEF y la ONG Terre des Hommes emitieron un comunicado en el que desaconsejaban la reapertura por considerar que, pese a las reformas, no se garantizan los derechos de los menores.
Pese a estas advertencias, se reanudaron las adopciones en Nepal, por lo que todos los intervinientes, Comunidades Autónomas, ECAIs, familias, etc. asumen una cuota de responsabilidad al desoír estas recomendaciones.